Hace más de un mes os comentaba como ALSA me había “robado” 10€ por medio de su servicio de venta telefónica. Ayer por fin he conseguido que me devolvieran MI dinero y encima me han echo un regalillo por las molestias causadas. De todos modos, os lo explico más detalladamente continuación:
Tras no haber recibido respuesta por parte de ALSA, el lunes 27 de agosto me presento en mi oficina de consumo para continuar el curso de la reclamación oficial y que sea el organismo competente quien me lo solucione.
A fecha 7 de septiembre me envía el Ayuntamiento de Jaén una carta en nombre de la OMIC informándome de que ALSA no había respondido en el plazo indicado a dicha entidad y que procederían a darle una segunda oportunidad, si no volvieran a contestar, procederían a imponerles la respectiva sanción administrativa por no contestar ante el ente regulador de consumo.
Ese mismo día por la tarde decido probar suerte en el número de atención al cliente para ver si por casualidad supieran algo sobre la reclamación que realicé vía correo electrónico. Como suponía, en Atención al cliente no tienen acceso a ese tipo de cosas ya que eso lo lleva “un departamento superior con el que no tienen ningún tipo de contacto ni yo puedo contactar de ninguna manera con dicho departamento”. Pero me da otro método para formular mi reclamación: el envío de una carta certificada con acuse de recibo a las oficias centrales de la empresa en Madrid.
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ACTUALIZACIÓN: La segunda parte de esta historia se encuentra aquí.
Hoy es uno de esos días en los que os aburro con una de mis batallitas. La historia de hoy es sobre Alsa (empresa española que se dedica al transporte interurbano):
Al comenzar la madrugada recibo una llamada urgente para hacer un viaje de última hora de trabajo. Pues bien, como soy fiel defensor del transporte público lo primero que hice fue buscar los horarios del autobús para ver si me venia bien irme con ellos. Entro en la web de Alsa y según la web mi destino no existe o no hay ningún servicio desde el lugar de origen hacia el destino. Como sé que esto es totalmente falso ya que es una línea que cojo de vez en cuando y además la Alsina Graells (desde hace unos años Alsa) es la única que pasa por ese pueblo, decido llamar por teléfono al 902 que aparece en la web para que me confirmen que la web está confundida y ya de paso comprar los billetes.
Después de unos minutillos al teléfono con la musiquita de verano azul (si, la serie de TVE) me pasan con una chica y le pregunto sobre el trayecto que quiero hacer. Me dice, como me imaginaba, que el trayecto existe y como los horarios me vienen bie. Comienzo a contratar, todo bien hasta que llega el momento del cobro que, antes de darle el numero de tarjeta, “el sistema se cuelga” y tuvo que “reiniciar el ordenador”. Una vez reiniciado, volvemos con el proceso, le doy el número de tarjeta y mientras que esperamos el localizador… ¡el sistema se vuelve a colgar!. La chica me cuenta que a estas horas los técnicos hacen mantenimiento del sistema y que llame pasadas unas horas para hacer la compra de billetes. No pasa nada, pienso yo, luego más tarde vuelvo a llamar y santas pascuas.
Pero por pura casualidad me da por mirar la banca online de mi banco y descubro que el cargo de los billetes si me lo han cobrado así que sin dudarlo dos veces vuelvo a llamar. Después de un buen rato con verano azul me atiende la misma chica, le comento el cobro indebido y tras revisar la hoja de ruta para comprobar que no aparezco, me dice que llame por la mañana en horario de oficina a un 91 (Madrid) para reclamar el dinero. ¡Toma castaña! Y añade que también puedo pasarme por el banco para cancelar el pago.
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