msgbartop
msgbarbottom

04 Ago 09 La vieja desconfiada

Plano de la entrada de la vieja desconfiada

Antes de nada y para el que no conozca esa faceta de mi vida os cuento que desde hace muchos años soy voluntario de varias organizaciones, entre la que se encuentra, Cruz Roja Española. Este verano estoy colaborando con la Cruz Roja en el programa de prevención Ola de Calor. En este programa mi labor es informar sobre los riesgos del calor a las personas mayores y enseñarle algunos consejos básicos para prevenir los efectos perjudiciales del sol.

Pues bueno, al mediodía me encontraba preparando el itinerario para hacer la visita a varias personas mayores y me encuentro con una calle que no aparecía en ningún mapa de los que he consultado así que me dispuse a llamar a la persona que desde ahora llamaremos “La vieja desconfiada” para preguntarle más o menos donde vivía y sus respuesta fue: “Si eres de la cruz roja tu sabrás donde vivo” e inmediatamente me cortó. No le dí mayor importancia puesto que podía pensar que era otra persona gastandole una broma. Total, deje a esta señora la última para poder ir en taxi hacia la dirección desconocida.

Al terminar de visitar a la penúltima persona mayor llamé a Teletaxi (953.27.10.10) y al rato estaba el taxi en la puerta de esta persona. Le dije la dirección al taxista y después de preguntar por radio donde estaba esa calle (fijaros lo desconocida que es que ni el taxista sabia donde estaba) nos dirigimos hacia la casa de la desconfiada. Cuando llegue donde cristo perdió la zapatilla (gracias a GatoVolador por recordarme el refrán) localicé la casa de la desconfiada y estuve un rato buscando el timbre (lo tenia bien escondido la jodía). Llamo varias veces (por cierto, el timbre estaba pegajoso y se quedaba encasquillado) y como no abría decidí llamarla por teléfono. Me lo coge, le explico que estoy en la puerta y me dice que ella no abre la puerta a nadie pero consigo convencerla para que, aunque no me abra, se asome a la puerta.

Y ahora es donde entra en juego la imagen de arriba. Como veis la casa consta de dos puertas de entrada: primero una para entrar al patio y luego otra para entrar a lo que es la casa. De repente escucho una voz, intento ver entre la puerta 1 (la puerta 1 es de rejas con lo que se puede ver el patio) y la voz misteriosa me dice que ella me está viendo, que no hace falta que yo la vea a ella. Además estaba el patio oscuro (lo tenia con un toldo y lleno de plantas que impedía que entrara la luz) con lo que yo no la vi en ningún momento.

Me presento y lo primero que le cuento es que tengo un abanico para regalarle y le digo que se lo meto en el buzón para que cuando yo me vaya lo abra y saque el abanico. Después de repetírselo unas cuantas bastantes veces (la mujer no se enteraba y con motivo) me dice que no se lo meta en el buzón que se lo deje en la misma puerta y yo como ya se lo había echado en el buzón lo único que pude hacer es volver a convencerla para que el abanico se quede en el buzón.

Después de la pelea con el abanico vino mi charla (beber agua frecuentemente, no salir a las horas de más calor, …) y de repente escucho una ventana cerrándose con lo que, pensando en lo peor, pregunté ¿Señora me escucha? ¡Que co** me iba a escuchar! la mujer se había aburrido de escucharme (no duró ni un minuto) y se ha ido sin despedirse.

Estuve a punto de irme en ese momento pero decidí que le voy a dar una oportunidad e intentaré contárselo por teléfono. La llamo y, por fin, me atendió como una persona cuerda atiende a otra que va sin animo de lucro a darle consejos para mejorar su calidad de vida y encima regalarle un presente. Al terminar la conversación no me podía despedir de ella sin echarle un poquito la bronca por el trato que había recibido: “Si este mediodía cuando le he llamado le he dicho que subía esta tarde, ¿Si no me iba a abrir como es que no me lo ha dicho y así no me hacia subir hasta aquí?”, “Le he dicho que no hace falta que me abra la puerta pero que al menos se asomara a la puerta (puerta 1) para que podamos hablar y no me haga llamarle para contarle esto mismo por teléfono” a lo que ella me respondió “Si es que no son horas para venir” (eran las 19:30 y sabia perfectamente que iba) pero al final recapacito me pidió disculpas y me dio las gracias (¡a buenas horas mangas verdes!).

Ahora imagíname a mí en una calle que no conozco pegando gritos a una puerta como si estuviera loco con todos los vecinos pendientes de mis gritos (las vecinas estaban asomadas viendo lo que contaba) y luego hablando por teléfono con una persona que está a 50 metros de mí. Por no volver a recordar las respuestas absurdas de la vieja desconfiada o de la absurda discusión del abanico.

Para ir terminando le doy las gracias a Angeles por dibujarme el plano que veis al comienzo de la página que seguramente gracias a el os habeis podido hacer una mejor idea de mi situación y la de la vieja (esa de la ventana que parece una bruja se supone que es la vieja, como no la pude ver no sé si se parecerá o no).

Por cierto, ¿Que habrías hecho en mi lugar?

Añado: Para esta labor iba claramente identificado: Uniforme y acreditación. Con lo que sería más difícil que le intentara engañar con el atuendo que llevaba.

Etiquetas: ,

Comentarios de los lectores

  1. |

    No me parece tan mal que sea precavida, al fin y al cabo les intentan timar de todo, hasta a mis padres en un viajecito con el Club de Jubilados les intentaron vender a todos las cosas milagro éstas, menos mal que mis padres no se dejan engañar y si tienen duda, nos consultan.

    Noble labor, faceta tuya desconocida ;) .

  2. |

    Si, totalmente surrealista. Yo directamente no me hubiera molestado en buscar la calle, encima que es un acto de voluntad, te gastas el dinero en taxis y en el móvil, así también contrato yo a gente. (Este tono viene a que yo también hice mis pinitos con la Cruz Roja… sin comentarios)

    Saludos!!!

  3. |

    La vida del voluntario es muy dura, jajaja!!
    Aaaahhh no me dijiste que ibas a delatarme malandrín….

    A mí también me has sorprendido con lo de la CR :)

  4. |

    Tela que para una información ofrecida de forma tan altruista y desinteresada tengas que tomarte tantas molestias. Ya le vale a la señora…

Deje un comentario